Añadiste eslabones a la cadena
antigua,
a la oxidada;
a la cadena aquella que arrastraba en tu ausencia.
Grilletes del tiempo amarrados a mí
sin saber que existían...
Y llegaste tú y los hiciste ciertos,
negros, ensangrentados, pintados de amarillo.
E hirieron mis tobillos hundidos en el cieno.
Y yo no lo sabía ...
Hasta que tú llegaste y los hiciste ciertos.
Hasta que apareciste y apareció mi miedo;
y creamos un sueño para matarlo luego.
Y yo no lo sabía...,
grilletes enlutados de un hombre sin esquinas,
grilletes asomados a la orilla del viento,
grilletes arrastrados por un camino incierto...
Y yo no lo sabía.
Pensé que me abrazaba el soplo de la vida
que la cadena aquella era tan solo era un cuento,
un cuento del pasado contado en mis rodillas
a la luz de la lumbre...
a la luz de aquel sueño.
Pero no; no era un cuento. Ni un poema,
ni un verso, ni un juguete dejado,
ni un señorito infame,
ni el murmullo del eco. Era más:
Eran los miedos todos de un cobarde sin tiempo.
Y yo no lo sabía...
y arrastraba mis ansias y dormía mis silencios
Hasta que tú llegaste y dejaste en mi alma
la sombra de tu vuelo.
No soy lo que quisiera,
Soy lo que soy, amor, :tan solo eso.
a la oxidada;
a la cadena aquella que arrastraba en tu ausencia.
Grilletes del tiempo amarrados a mí
sin saber que existían...
Y llegaste tú y los hiciste ciertos,
negros, ensangrentados, pintados de amarillo.
E hirieron mis tobillos hundidos en el cieno.
Y yo no lo sabía ...
Hasta que tú llegaste y los hiciste ciertos.
Hasta que apareciste y apareció mi miedo;
y creamos un sueño para matarlo luego.
Y yo no lo sabía...,
grilletes enlutados de un hombre sin esquinas,
grilletes asomados a la orilla del viento,
grilletes arrastrados por un camino incierto...
Y yo no lo sabía.
Pensé que me abrazaba el soplo de la vida
que la cadena aquella era tan solo era un cuento,
un cuento del pasado contado en mis rodillas
a la luz de la lumbre...
a la luz de aquel sueño.
Pero no; no era un cuento. Ni un poema,
ni un verso, ni un juguete dejado,
ni un señorito infame,
ni el murmullo del eco. Era más:
Eran los miedos todos de un cobarde sin tiempo.
Y yo no lo sabía...
y arrastraba mis ansias y dormía mis silencios
Hasta que tú llegaste y dejaste en mi alma
la sombra de tu vuelo.
No soy lo que quisiera,
Soy lo que soy, amor, :tan solo eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario