martes, 31 de julio de 2012

Me llamaré silencio


Me llamaré como quieras llamarme:
¿Silencio?, pues silencio.
Podrás oírme así aunque no te llame,
Aunque me quede oculto y sin palabras.

Podrás oírme así cuando el rumor se extinga,
cuando el murmullo se vaya como el agua:
río abajo, acariciando lechos,
acariciando la soledad querida.

¿Silencio?, pues silencio.
Me llamaré como quieras llamarme,
me llamaré como digan tus labios,
como se escuche en tus contornos todos,
como pueda quedarme en tu  recuerdo.

¿Silencio?, pues silencio.

Bajo la sombra de un olivo








No grabéis mi nombre en una piedra,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo;
Dejad que sepa de su pasado él solo,
Y goce de libertad sin apellido.
 

Nombre solo, libre, sin materia;
que ascienda hasta el azul por ser él mismo,
que se acaricie de los murmullos todos,
y alcance su meta en el olvido.

No me hagáis ataúd,  ni esquela,  ni responso;
no coronéis de flores mi mañana;
que el recuerdo mío se aleje con el viento,
 cada tarde, poco a poco
como se alejan los tamos de las parvas.

Dejad mi nombre  libre cuando la muerte acuda,
dejadlo libre para jugar con ella,
 dejadlo  como un amanecer, como un suspiro.
Como el parpadeo lejano de una estrella

Que se abrace a la muerte
como  se adentra la mar en cada  río,
como llegan las  tardes al ocaso,
como acude mi alma a su destino.
 

¡Dejad mi nombre libre cuando la muerte acuda...!,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo

jueves, 19 de julio de 2012

la lluvia


Caía la mañana, caía a plomo sobre las nubes, caían soledades, y ausencias, y miles de sueños destartalados sobre las nubes de tu memoria...

Cayó de repente toda el agua de Abril para dejar constancia de un diluvio de rosas en dos memorias que sumaron anhelos.

Se paró el calendario de tus esperas, y bajó de las nubes una mañana la sombra de mi vuelo, y se amarró a tus labios para mecer tu alma.

Pilar Tejero, Cuadernos de descuidos, Julio 2912
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Amaneció lloviendo… ¿no recuerdas?
Lloviendo en los jardines, en el tejado nuestro
En cada canalón de la esperanza.


Se sentía en la acera, tras la ventana clara,
Sobre la plata del olivar querido …
Y  yo besé tu pelo y acaricié tu espalda.

Amaneció lloviendo … ¿Escuchas?
Y me diste mil besos en mil gotas de agua.
Que no escampie, te dije,
Hasta que lluevan lo besos en el alma.

 Y atardeció lloviendo, me imagino
Sin pronunciar, los dos, ni una palabra.

martes, 17 de julio de 2012

Barbechos de un mañana


Me escondí en el blanco roto de las sábanas para romper este silencio de plomo impropio en mí... escuché el crujir del blanco sobre mi pecho cuando se rompía. Mis palabras, sin embargo, se negaron a ser las asesinas del silencio. Y cayó sobre mí el cuarto menguante de aquella posada en la que reposé mis soledades más ocultas, mientras tú me llamabas, y llovían todas las tormentas sobre mi lecho, pero no me rozaban, lo único que rompieron fue el blanco obsesivo de unas sábanas que cobijaban aquel sueño de Abril que despeñó el verano y remendó el otoño.

Cuaderno de Descuidos. Pilar Tejero. Julio 2012

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 E intenté que lloviera mansamente, sin tormenta, para que empaparan las gotas los terrones de un barbecho profundo para sembrar mañana. Y mis palabras todas remansaron tu pecho y tu arrogancia para acunar nostalgia en tu regazo . Y las sabanas, tendidas en el lecho, recobraron su blanco nacarado y la obsesión de tus entrañas tibias. Más allá de aquel sueño de abril que despeñó el verano. Más allá de un otoño que se presume limpio. Más allá del tiempo y el espacio, seguirá lloviendo mansamente. Sin remedio: es una lluvia que escucharemos ambos.  

domingo, 15 de julio de 2012

Lucia Serrano Espejo

Mi amiga Lucia Serrano Espejo escribió en el Face lo que sigue:
 
me gusta ver tus escritos yo no se si te lo dije pero doy en obolog y alli me gusta mirar escritos de otros son personas muy humanas y curan con sus letras tanto o mas que medicinas tambien es verdad que me ven las mias , pero yo no escojo a las personas siempre por que me lean si no por enriquecerme yo y no con el vil metal hoy me daba risa con mi marido es una persona muy humana yo hablo mas que el pero nos llevamos bien de siempre dice que saco palomillas son pequeñas y se entran en las casas , y no se como me las apaño que se me pegan otra vez y que las doy dentro , y yo soy ironica , digo por que to te se pega menos los billetes , aparte de risa me gusta de toda la vida aprender de otros , en eso o soy muy torpe o lo pillo al vuelo , todo lo que soy todo lo que se , no me lo pudieron enseñar mi gente , crie con abuela y tia , y era muy trabillon
 
Y yo le contesto:
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...Lucia Serrano, por existir.

viernes, 13 de julio de 2012

Querencias nuevas

Sí.
Ya vuelve el trillo a girar sobre la paja,
y a desgranar el grano y a peinar la cosecha.
Ya vuelve el trillo a su girar de siempre
y a su potra lozana con guarnición de seda.


Si.
Ya vuelve cada tarde a su girar cansino
hasta aventar la sombra de mi alma.
Ya vuelve tu recuerdo a apaciguar mis ansias;
vuelve como te espero siempre: desnuda, insinuante y plena.

Si,
ya vuelve tu imagen a vestir mi existencia...
como antes de dejar mi lecho aquella noche,
como antes de intentar cambiar las apariencias

Yo


Yo, que por amor corrí hacia mi historia
por cumplir un destino,
y deseché la luz que llevabas prendida
y me sumí en tinieblas sin poder aguardar
la madrugada...

Y por tí me vi atardecido y sin orgullo:
cobarde,  solo, desván de miedos todos.
y así, para que fueses mía, abracé tu recuerdo
solamente

Y le pedí al destino que aguardara un instante,
que me otorgara un tiempo,
que serenase el alma.


Amanecí lamiendo mis heridas: te esperaré esta noche,
te soñaré mañana.
 
Y cuando pase el día y adivine tu ausencia,
cuando vuelva la noche y moje la almohada,
cuando el sol se haya ido y me acurruque el tiempo
sabré que me aguardaste sin saberlo...
en tu playa de siempre.

jueves, 12 de julio de 2012

Silencio

Llegó el silencio al alma:
se hizo alma, esencia de alma, yugo;
silencio que ya es cárcel, y soga, y lejanía;
ausencia de esperanza amalgamada
a tus ojos y al recuerdo tuyo.


Silencio carcelero de nostalgias,
ahogando campanas perdidas y alejadas.
Ha llegado el silencio en el estío;
se ha aferrado a tu ausencia y a la tarde;
a noches sin murmullos y trigos sin espiga.


Ha llegado el silencio a cobijarse
en el ultimo brote de esperanza.

La soledad y tú.

La soledad muerde,
pero no pesa.
Te rodea, te aprisiona, te hace suyo...,
pero no pesa.
La soledad acaricia, entumece y mata;
pero es liviana como el viento, como el recuerdo tuyo,
como la via lactea.

Acaso te echo de menos, dices tú,
y se desvanece;
pero sabes que volverá mañana,
y esta noche, y ya ..., y siempre.

¡Ah!, la soledad,  sabiendo que tú existes,
es desgarradora y cruel.
Solo eso: desgarradora y cruel;
lo demás carece de importancia,
y pasa.

miércoles, 11 de julio de 2012

Bordando la mortaja.


"Se le escapó el silencio por la rendija mas oscura, corría desesperado en busca del frío... y el frío, se le había quedado perdido entre los dientes afilados de aquella soledad incomprendida que llenó el pozo de sus días inciertos.

Se miró en los espejos de las aguas tranquilas, se peinó los deseos y se aferro a la línea de las viejas canciones y de antiguos aromas a infantiles recuerdos... y durmió en compañía de las hadas perdidas, y desnudó su alma de conveniencias.

Y así le has encontrado, masticando sus fríos, mordiendo soledades"

 Cuaderno de descuidos Anhelos. Blogger, Pilar Tejero, julio 2012.

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Bordando la mortaja

Se le escapó un mensaje por el vuelo de un libro,
de muchos libros, de miles de libros.
 Se le escapó un ¡Ay!, como una luminaria en el silencio de la noche:
 ¡¡¡¡¡ chusssssfff!!!!!,
 y los colores todos que acudieron a ver:
Yo soy una lágrima morada,
yo una cascada amarilla,
yo una palmera sin hojas…,
 y el calor fue acudiendo a  la oscuridad
como la amada al pecho del amado.

Dias inciertos, ciertamente.
Noches iluminadas sin espejo,
sin sueños, ni aromas, ni nostalgias.
Dias de rencor, de olvidos y de duelo.
De camino a recorrer sin alpargatas.

Y así me fue encontrando poco a poco;
Encontrándome entre las letras pardas.
¡¡¡ Chusssssffff !!!.:
Ya lo veo, está allí, a la derecha de la flor morada
Jugando al escondite con sus sueños,
Hilvanando unas sabanas blancas…


Si, ya lo veo, ya lo veo:
¡ no son sábanas !, ni anhelos, ni deseo…
Ni noche, ni luz, ni madrugada;
Allí está, remendando el pasado…
Si, ya lo veo, ya lo veo: al fondo de su ser
se está bordando la mortaja.


miércoles, 4 de julio de 2012

La pancarta

Me vestiré de nuevo este domingo; con un traje de Gales, ¿y una camisa blanca?. Me vestiré y lustraré los zapatos negros: los de los bautizos y las bodas. Pasearé así desde el Ayuntamiento a la Parroquia por la acera anchurosa de tus letras, por el zaguán estrecho de mi alma.
Como una pancarta, sí: como una pancarta de mí mismo; como un grito de sentimientos, de pasiones, de nostalgias. Una pancarta que proclama mis miedos todos, mi sed de existir; Una pancarta amarrada, puede ser, a esa playa que describes desierta...
Y para no dolerte, cuando crucemos la mirada, simularé ojear un escaparate de bombones cubiertos por papel de plata. Letras de un adiós desvanecido, extendido en la arena como la espuma de las olas.
Sí; me vestiré de nuevo para decirte adiós este domingo, y esperaré la siguiente ola esperanzado en que llegue el agua hasta mis pies y los moje en murmullo de besos. Sólo gritar que estoy aquí y existo. Quizás sea eso lo único que, vestido de domingo, dice la pancarta

domingo, 1 de julio de 2012

Temporal de otoño


TEMPORAL DE OTOÑO





Amor: quiero tener la esperanza viva
aquella que cantaron las lluvias de noviembre;
recordarte, que pasado el invierno
recobraran los lirios su morado,
que ahora no están, y yermo sufre el campo,
triste el barbecho.
 

Amor: quiero seguir soñando en un mañana húmedo,
en tus pezones míos acariciando el alma:
ruido monótono del vuelo del tejado
goteando tu ausencia.
 

Quiero seguir, amor, aventando en la parva
las ilusiones todas que sembramos ayer;
vuelta a vuelta, desgranadas, desnudas,
 mecidas del solano sobre los tamos anchos.
Tú, amor, sigue siendo el pez sobre el que llueven

(las ilusiones todas;


Que tu recato no sea la renta que al amo se le debe,
y en la cámara alta, en  aquel troje tuyo donde gocé tu dicha
guarde el bien que se acumula para el invierno nuevo.

Sigue siendo, amor, la noche venturosa,
la lontananza eterna,
 el murmullo apaciguado del guacharo a la siesta;
sigue existiendo tú, como agosto añorado:
recompensa, oración y equipaje.