No grabéis mi nombre en una piedra,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo; Dejad que sepa de su pasado él solo,
Y goce de libertad sin apellido.
Nombre solo, libre, sin materia;
que ascienda hasta el azul por ser él mismo,que se acaricie de los murmullos todos,
y alcance su meta en el olvido.
No me hagáis ataúd, ni esquela,
ni responso;
no coronéis de flores mi mañana;que el recuerdo mío se aleje con el viento,
cada tarde, poco a poco
como se alejan los tamos de las parvas.
Dejad mi nombre libre cuando la muerte acuda,
dejadlo libre para jugar con ella,dejadlo como un amanecer, como un suspiro.
Como el parpadeo lejano de una estrella
Que se abrace a la muerte
como se adentra la mar en cada río,
como llegan las tardes al ocaso,como se adentra la mar en cada río,
como acude mi alma a su destino.
¡Dejad mi nombre libre cuando la muerte acuda...!,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo
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