martes, 31 de julio de 2012

Bajo la sombra de un olivo








No grabéis mi nombre en una piedra,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo;
Dejad que sepa de su pasado él solo,
Y goce de libertad sin apellido.
 

Nombre solo, libre, sin materia;
que ascienda hasta el azul por ser él mismo,
que se acaricie de los murmullos todos,
y alcance su meta en el olvido.

No me hagáis ataúd,  ni esquela,  ni responso;
no coronéis de flores mi mañana;
que el recuerdo mío se aleje con el viento,
 cada tarde, poco a poco
como se alejan los tamos de las parvas.

Dejad mi nombre  libre cuando la muerte acuda,
dejadlo libre para jugar con ella,
 dejadlo  como un amanecer, como un suspiro.
Como el parpadeo lejano de una estrella

Que se abrace a la muerte
como  se adentra la mar en cada  río,
como llegan las  tardes al ocaso,
como acude mi alma a su destino.
 

¡Dejad mi nombre libre cuando la muerte acuda...!,
Dejadlo bajo la sombra de un olivo

No hay comentarios:

Publicar un comentario