LIBROS
Perdona, libro amigo, que
te dejé plantado;
Hoy vuelvo a ti consciente
del regreso.
Vuelvo, a pedirte que me dejes leerte,
en la página y el renglón
dejado.
Y es que fuera de ti,
querido amigo,
no encuentro sosiego ni
descanso.
Sólo en ti, en tu tranquilo
estar,
se esparce el alma.
Eres tertulia, camino y
aposento.
Sé por ti que amo el
paisaje repetido,
el aroma del horno
callejero,
el retrato amarillo,
la carta de amor
deshilachada.
Sé que encierras el arcano
y el alcanfor pajizo del cajón callado del
ropero.
Sé por ti de amores ya
pasados,
sé por ti de mi mañana. incierto
Conozco tu realidad de
antaño,
tu gloria momentánea,
tus años empolvados.
Libro amigo, compañero del
alma:
¡ recíbeme en el renglón
dejado ¡