LOCURA
Tengo
por cierto tu regreso
y
aguardo prevenido junto al fogón la espera.
No
tengo más oficio que esperarte
con la escopeta presta y el corazón parado.
Y
así de madrugada, cuando llegues,
cuando
quieras entrar en su aposento,
cuando
sienta tus pasos acolchados
( en la estera de pleita),
me
encontrarás despierto y afilado.
Y
podré matarte poco a poco,
paladeando
tu miedo en mi presencia,
lamiendo junto al perro sangre tuya
y
midiendo los palmos de tu lengua.
Y
así , locura, cuando te sienta muerta
muerta
y desgarrada entre mis manos
( mientras la beso a
ella),
sabrás
que por amor no has conseguido
atravesar
los quicios de mi puerta.