SALUDOS
Arrastrando
el carro,
con
la certeza de haber perdido en ello
la
libertad y la vida.
Agobiado
en el sudor diario.
Subiendo
por los años los afanes ajenos,
y
dejando los míos olvidados;
como
piedra angular
aplastada en arbotantes de tiempo.
Mi
andar es una rasante sucesiva de mañanas
ocultos
por estar mas altos, mas arriba,
en
la siguiente noche, en la siguiente esquina;
en
cada poniente fatigado y exhausto .
Y
en cada uno de ellos sin descanso,
de
nuevo a subir tragando la saliva
( de la derrota amarga
en
renuncia de bien sin recompensa
hasta
morir desecho el corazón
destrozado
por no ser, habiendo sido tú.
Y
mirar hacia atrás como consuelo íntimo
de
escollos que quedaron a la espalda,
en
esta guerra civil contra mi mismo.
Y
probablemente me obliguen a subir
y
seguiré subiendo,
como
en verano le llegan los higos a la
higuera,
que
no seré yo de otra manera
por tu paso por mí, porque es mi sino.
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