jueves, 12 de julio de 2012

La soledad y tú.

La soledad muerde,
pero no pesa.
Te rodea, te aprisiona, te hace suyo...,
pero no pesa.
La soledad acaricia, entumece y mata;
pero es liviana como el viento, como el recuerdo tuyo,
como la via lactea.

Acaso te echo de menos, dices tú,
y se desvanece;
pero sabes que volverá mañana,
y esta noche, y ya ..., y siempre.

¡Ah!, la soledad,  sabiendo que tú existes,
es desgarradora y cruel.
Solo eso: desgarradora y cruel;
lo demás carece de importancia,
y pasa.

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