Caía la mañana, caía a plomo sobre las nubes, caían
soledades, y ausencias, y miles de sueños destartalados sobre las nubes de tu
memoria...
Cayó de repente toda el agua de Abril para dejar constancia de un diluvio de rosas en dos memorias que sumaron anhelos.
Se paró el calendario de tus esperas, y bajó de las nubes una mañana la sombra de mi vuelo, y se amarró a tus labios para mecer tu alma.
Cayó de repente toda el agua de Abril para dejar constancia de un diluvio de rosas en dos memorias que sumaron anhelos.
Se paró el calendario de tus esperas, y bajó de las nubes una mañana la sombra de mi vuelo, y se amarró a tus labios para mecer tu alma.
Pilar Tejero, Cuadernos de descuidos, Julio 2912
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Amaneció lloviendo… ¿no recuerdas?
Lloviendo en los jardines, en el tejado nuestroEn cada canalón de la esperanza.
Se sentía en la acera, tras la ventana clara,
Sobre la plata del olivar querido …Y yo besé tu pelo y acaricié tu espalda.
Amaneció lloviendo … ¿Escuchas?
Y me diste mil besos en mil gotas de agua.Que no escampie, te dije,
Hasta que lluevan lo besos en el alma.
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