Me escondí en el blanco roto de las sábanas para romper este silencio de
plomo impropio en mí... escuché el crujir del blanco sobre mi pecho cuando se
rompía. Mis palabras, sin embargo, se negaron a ser las asesinas del silencio.
Y cayó sobre mí el cuarto menguante de aquella posada en la que reposé mis
soledades más ocultas, mientras tú me llamabas, y llovían todas las tormentas
sobre mi lecho, pero no me rozaban, lo único que rompieron fue el blanco
obsesivo de unas sábanas que cobijaban aquel sueño de Abril que despeñó el
verano y remendó el otoño.
Cuaderno de Descuidos. Pilar Tejero. Julio 2012
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