sábado, 30 de junio de 2012

Ausencia


Hubiera dado años de mi vida por no haberte conocido.  Por no saber, siquiera, que podías existir;  por no palparte como lo hago ahora:  permanente, presente y alejada.
 Hubiera dado años de mi vida para no seguir sintiendo que  añoro “ un pensamiento muy dulce, un paseo por tus días, un susurro que no acabe”. Saber que existes, y estás. y te aproximas…; saber que un día “buscabas mi mirada, unas manos llenas de palabras, un descanso a la orilla de mis besos”. Saberlo, y sentirte en los brazos de otro hombre, danzando por la vida pegado a tus costuras... Saberlo es vivir para seguir muriendo..

Daria  años de mi vida porque mis manos no hubieran danzado por tu piel, porque tu voz no hubiese llegado a tus adentros, ni mis acordes rozaran tus entrañas. Si pudiera retroceder el tiempo y matar mi pasado, lo haría, lo quiero, lo suplico. Si pudiera…

Pero te has quedado aquí, pegada a las paredes, adherida al viento. Te has quedado en un susurro constante en mi almohada, en la pasión muda, ciega, sin norte y sin sentido que me lleva a tus orillas todas, a la imagen que recrean mis manos y descansa en mi pecho. Te has quedado en la brisa, y en la tarde, y en el aire que respiro y en cada latido de mi alma. Te has quedado aquí como se queda el tiempo… inalcanzable, inmaterial, eterno.

Hubiera dado años de mi vida por no estar  asomado a tu playa... y soñarte, y sentirte, y vivirte en tu ausencia. ¡Ah!, si pudiera...

No hay comentarios:

Publicar un comentario