Hubiera dado años de mi
vida por no haberte conocido. Por no
saber, siquiera, que podías existir; por
no palparte como lo hago ahora: permanente, presente y alejada.
Hubiera dado años de mi vida para no seguir
sintiendo que añoro “ un pensamiento muy
dulce, un paseo por tus días, un susurro que no acabe”. Saber que existes,
y estás. y te aproximas…; saber que un día “buscabas mi mirada, unas manos
llenas de palabras, un descanso a la orilla de mis besos”. Saberlo, y
sentirte en los brazos de otro hombre, danzando por la vida pegado a tus
costuras... Saberlo es vivir para seguir muriendo.. Daria años de mi vida porque mis manos no hubieran danzado por tu piel, porque tu voz no hubiese llegado a tus adentros, ni mis acordes rozaran tus entrañas. Si pudiera retroceder el tiempo y matar mi pasado, lo haría, lo quiero, lo suplico. Si pudiera…
Pero te has quedado aquí, pegada a las paredes, adherida al viento. Te has quedado en un susurro constante en mi almohada, en la pasión muda, ciega, sin norte y sin sentido que me lleva a tus orillas todas, a la imagen que recrean mis manos y descansa en mi pecho. Te has quedado en la brisa, y en la tarde, y en el aire que respiro y en cada latido de mi alma. Te has quedado aquí como se queda el tiempo… inalcanzable, inmaterial, eterno.
Hubiera
dado años de mi vida por no estar asomado
a tu playa... y soñarte, y sentirte, y vivirte en tu ausencia. ¡Ah!, si pudiera...
No hay comentarios:
Publicar un comentario