Sigues en silencio, Dios mío;
Sigues en silencio.
Distingo el buzón vacío y el teléfono yerto,
la noche sin estrellas y el rumor del silencio.
Distingo la escarcha en la camada del olivar helado;
Parejos están el hogar sin leña y el frío de mi lecho:
A los pies de un arroyo sin agua,
de una tarde de invierno…
Escucho los sonidos mecidos en el viento,
y el murmullo del campo, y el eco de la noche.
Los acaricio, casi, para saber que existes
guardando mi recuerdo
Pero es en vano, Amor, que no te encuentro;
Que el alma me responde que sigues en silencio
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