viernes, 11 de mayo de 2012


Sigues en silencio, Dios mío;

Sigues en silencio.



Distingo el buzón vacío y el teléfono yerto,

la noche sin estrellas y el rumor del  silencio.



Distingo la escarcha en la camada del olivar helado;

Parejos están el hogar sin leña  y el frío de mi lecho:

A los pies de un arroyo sin agua,

de una tarde de invierno…



Escucho los sonidos mecidos en el viento,

y el murmullo del campo, y el eco de la noche.

Los acaricio, casi, para saber que existes

guardando mi recuerdo



Pero es en vano, Amor, que no te encuentro;
Que el alma me responde que sigues en silencio

No hay comentarios:

Publicar un comentario