viernes, 11 de mayo de 2012


Amaneció por amanecer casi sin día,

sin que la luz rompiera los silencios,

sin ahuyentar rumores, ni apagar lucernarias;

acurrucando murmullos y secretos.



La noche aquella se nos quedó prendida

de tanto ansiarla y esperarla tanto;

se nos quedó, por amor, entre los dos asida

se nos quedó en el alma, se nos quedó aguardando.



Si amaneció, fue por contemplarte,

por arropar mi sueño al pensamiento,

por mirar tus labios y besarte,

por amarte sin mediar horas ni tiempo.



Si llegó a tu piel la amanecida

y la luz del alba dibujó tus senos,

en el contorno aquel se me quedó la vida,
que de otro amanecer yo no me acuerd

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