viernes, 10 de agosto de 2012

Una puesta de sol.


Los países estos, los nuestros, los latinos quiero decir, se forjaron como una forma ilusionante de vivir, de encarar el futuro, de contemplar una puesta de sol. Cuando Clinton visitó Granada y desde el Albaicín dijo que aquella era la puesta de sol más hermosa del mundo… dije de inmediato: Clinton tiene que tener una abuela Portorriqueña, genes de España, alma latina.

Cuando llegaron los Estados como complejos jurídicos montados por el hombre y crearon naciones nuevas pintadas de amarillo o de naranja o de verde sobre un mapa que se enseña en los colegios… el mundo latino se acomodó y aquello funcionó  si el político de turno  mantuvo la ilusión, la forma de ver el mundo, la puesta de sol.

En los últimos tiempos los países se forjan a través de la prima de riesgo, las cotizaciones en bolsa, el Ibex 35, la paridad del dólar, o la deuda soberana. Así puede, supongo, puede funcionar Alemania, o incluso los países anglo-sajones, pero los latinos…, los latinos no.  Los países latinos acaban sumidos en la corrupción, el braguetazo, o la desmembración incluso.  Si para sentirse ilusionados u orgullosos de ser español tenemos que esperar a ganar el campeonato mundial de futbol, estamos listos. En España ahora , como en tiempos de Felipe II no se pone el sol. Solo que ahora no se pone porque somos incapaces de contemplar un atardecer. Necesitamos urgentemente un nuevo Neruda, un renacido García Lorca, un continuado Juan Ramón. 

Yo no puedo imaginar a Ángela Merkel en el Albaicín contemplando nada, si acaso revisando la factura del taxis que la ha subido  al encanto de la luz. Ay de mi Granada; agua oculta que llora, puesta de sol sin novios abrazados en el mirador de San Nicolás. Ay de mi Granada sin el silencio de la Alhambra. Ay de mi Granada, si aterriza por aquí Angela Merkel... y la suben al patio de los leones o a las fuentes de Comares. Puede que le pusiera un contador a cada chorrito de agua y ... nos echara en cara el gasto de H20 dilapidada.

Ciertamente estamos en crisis.


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