Los países estos, los
nuestros, los latinos quiero decir, se forjaron como una forma ilusionante de
vivir, de encarar el futuro, de contemplar una puesta de sol. Cuando Clinton
visitó Granada y desde el Albaicín dijo que aquella era la puesta de sol más hermosa
del mundo… dije de inmediato: Clinton tiene que tener una abuela Portorriqueña,
genes de España, alma latina.
Cuando llegaron los
Estados como complejos jurídicos montados por el hombre y crearon naciones
nuevas pintadas de amarillo o de naranja o de verde sobre un mapa que se enseña
en los colegios… el mundo latino se acomodó y aquello funcionó si el político de turno mantuvo la ilusión, la forma de ver el mundo,
la puesta de sol.
En los últimos tiempos
los países se forjan a través de la prima de riesgo, las cotizaciones en bolsa,
el Ibex 35, la paridad del dólar, o la deuda soberana. Así puede, supongo,
puede funcionar Alemania, o incluso los países anglo-sajones, pero los latinos…,
los latinos no. Los países latinos
acaban sumidos en la corrupción, el braguetazo, o la desmembración incluso. Si para sentirse ilusionados u orgullosos de
ser español tenemos que esperar a ganar el campeonato mundial de futbol,
estamos listos. En España ahora , como en tiempos de Felipe II no se pone el
sol. Solo que ahora no se pone porque somos incapaces de contemplar un
atardecer. Necesitamos urgentemente un nuevo Neruda, un renacido García Lorca,
un continuado Juan Ramón.
Yo no puedo imaginar a Ángela
Merkel en el Albaicín contemplando nada, si acaso revisando la factura del
taxis que la ha subido al encanto de
la luz. Ay de mi Granada; agua oculta que llora, puesta de sol sin novios
abrazados en el mirador de San Nicolás. Ay de mi Granada sin el silencio de la
Alhambra. Ay de mi Granada, si aterriza por aquí Angela Merkel... y la suben al patio de los leones o a las fuentes de Comares. Puede que le pusiera un contador a cada chorrito de agua y ... nos echara en cara el gasto de H20 dilapidada.
Ciertamente estamos en
crisis.
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