SOBRE LA PLAYA.
Hambre y silencio, silencio y hambre. La playa que nos lame
en forma de jinete; jinete de muerte rosa, jinete que cabalga camino de las
olas. Y yo callado, acumulando espuma para acudir dormido a arrancarte las
uñas. Y tu callada, para no romper la angustia del silencio. Nos mece la
amargura como nos mece el viento, arracimando sueños y matando amapolas. Hambre
y silencio, silencio y hambre.
Ha llegado tu carta a despertar la lluvia, aquella que
escuchamos apaciguando ansias; Lluvia en la zahorra, lluvia en los rosales,
lluvia sonora. Si; los cristales del mar y de tus ojos regando mi pasado para
que no se pase, para que permanezca, para que crezca el silencio, y el hambre y
la mañana.
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