martes, 2 de agosto de 2016
CARTAS
CARTAS.
La vida sigue su camino desechando posadas. Deambula en ocasiones de aquí para allá, cabecea sobre las olas como el mascarón de proa de un galeón hundido, y sabe, conoce, y espera retomar el rumbo. En ese caminar constante, y a veces cansino, vamos escribiendo cartas a quién una vez nos dijo: mira, allí está la Polar... Fíjate en la Osa Mayor y la verás chiquita, quieta, aguardándote. Son cartas a tu madre muerta, cartas desgarradoras, cartas sin ya sentido, cartas de amor inacabado, cartas de niño pobre y con hambre de besos.
Luego, quizás, más adelante, ya mozuelo, cuando te encandilaron los ojos de una moza, te ajustas a las piezas de cerámica de un museo muerto mientras suena la pólvora. Y vuelves a escribir, y acaricias su nombre, y acaricias su pecho, y envuelves las caricias en su falda, y buscas sus costuras, y añoras sus entrañas, y tus letras son semen y sus ojos, tu vida. Son cartas largas, susurradas, rozadas en ella, añorantes, palpitantes, tiernas.
Luego, quizás, mas adelante, ya hombre, cuando llegó la locura, se acabaron las cartas. No tienes donde escribir, no tienes quién ansie tu presencia, o tu ausencia, o tu llamada. Son cartas de aire, de ventisca, de noche, de plegaria, de angustia sostenida sin Polar. sin museo y sin pólvora. Cartas sin dirección y sin sello, cartas sin alma.
Luego, quizás, más adelante, ya angosto, ya viejo, ya cansado, bañado en soledad y en sueños rotos escribes a Lucia, la hija que no fue, y esperas que conteste, esperas su llamada; y aguardas, y mascas el silencio, y acurrucas su imagen y miras, y acontece, y la forjas, y cierras los ojos y aguardas más silencio. Son cartas ahora de septiembre, edulcoradas, prietas de nostalgia y pasado, cartas sin semen, cartas de soledad, cartas que guardas en un cajón del despacho porque no te atreves a enviarlas.
Luego, quizás, más adelante, ya torpe, ya despacio, ya añorando posada. escribes cartas como esta: cartas a nadie, cartas entre la nada y el olvido, cartas al mascarón hundido del galeón del alma.
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Una carta preciosa...y si tiene destinatario....todos los que te leemos y admiramos
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