No
tengo, amigo, sensación de regreso,
que
no estuve en posadas de verano;
que
no partí y me quedé dormido
en
mi rutina de ayer y de mañana.
No
tengo que contarte, libro amigo,
ni
aventuras , ni amores, ni mudanzas,
que
vuelvo a ti sin haber partido
con
el reloj parado en tus cuartillas.
El
tiempo y yo que cabalgamos juntos ,
este verano rompimos la baraja,
y
jugamos a ser desconocidos :
él
, por su vía de siempre, inexorable.
Yo,
por los pagos de hoy, vagando en mi
destino.
Y
es que mi marcha ha sido una parada
del
tiempo en el ayer perdido,
un
descansar del alma en el zaguán de casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario