A JOSÉ LOPEZ DE VINUESA
Han
hundido tu casa la de Loja,
y
te he visto llorar sobre una nube gris.Por eso quiero hoy evocar tu recuerdo,
tu sombra prolongada , abuelo.
Eras
tú entonces, en mi niñez lejana
el aire que aspiraba de una mañana limpia,el solano venido de una tarde de abril.
Eras más : eras como el viento de la veleta mía,
girando presurosa en tejados de miel.
Tejas orientadas que acariciaban olas.
girando para mí, camino de mi dicha :
Paseo del Salón de una Granada fria
de una Granada nuestra, abuelo,
vestida de galleta
¡Ah!, vestida de galleta rosada .
y sus columnas viejas cayeron hacia el sol.
doblada en mil esquinas sobre espuma de mar;
Eras un almendral de febrero florido
pétalos dibujados sobre tierra marrón.
Jardines todos de las tierras del Temple .
Eras
, sereno ,el eco de Azorín ,
domador de Madrid. en pausas cadenciosas. Madrid lentamente leido en un Austral humilde,
Austral manoseado, amigo …,
señalado de ti .
Y
sin embargo , abuelo, han hundido tu casa
tu
casa la de Loja…, la
de la calle Real.
Eras
calor y Patria en la voz poderosa
de una arenga de Prim:
n Vosotros podéis abandonar
esas mochilas porque son vuestras … ,
pero no podéis abandonar
esta bandera porque es de la Patria
Y
volábamos juntos hacia la muerte cierta
y
acurrucabas a España en tu regazo :pobre , arrugada, perdida en Anual,
en batallas ganadas por mis ojos de niño.
Y Alarcón cabalgando en mulas enjaezadas,
como
un amigo cierto que me contaba cuentosen Alpujarras floridas y lejanas.
Y te fuiste a morir sobre una mula torda
para llegar al cielo de tu Sierra mojada :
salpicada de grises como la nube cierta
salpicada en tormenta de Periquetes todos.
Y
me dejaste , abuelo , con una tarjeta festonada de negro:
- luto
- “ donde quiera que esté no te olvidaré nunca”
luto
oscuro, permanente, luto
negro, zaino, dolorido.
Luto
de los dos : el tuyo y el mío Luto insoportable y permanente; luto de muerto compartido.
Y
nos cogimos de la mano para la eternidad.
Y
jugamos a vernos en casas blancas nuevasencaladas y nuevas en huertos de cristal.
Encaladas hasta el caballete, abuelo.
Encaladas hasta el tronco del nogal,
hasta el brocal del pozo,
hasta la maceta de geranios violáceos.
Pero
tu casa , abuelo, se quedó enmudecida
y
su portal de piedra se murió en un
jazmín.Y me dejaste solo cocinando gazpachos,
y fumando de tu caldo de gallina.
Pero
aquel dia era como un papel rosado
un
papel rosado de atardecer último de invierno,como un atardecer de miércoles de ceniza,
Como un año bisiesto sin febrero,
y nos quedamos solos
solos tú y yo, dormidos en nuestra soledad.
Aquel
23 de febrero hundieron nuestra casa, abuelo.
Definitivamente hundida, definitivamente
muerta.
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