domingo, 9 de septiembre de 2012

José Lopez de Vinuesa


 

 

A JOSÉ LOPEZ DE VINUESA

 

 

 

Han hundido tu casa la de Loja,
y te he visto llorar sobre una nube gris.
Por eso quiero hoy evocar tu recuerdo,
tu sombra prolongada ,  abuelo.

 
Eras tú entonces, en mi niñez lejana
 el aire que aspiraba  de una mañana limpia,
 el solano venido  de una tarde de abril.
Eras  más : eras como el  viento de la veleta mía,
girando presurosa en tejados de miel.
Tejas orientadas  que acariciaban olas.

 
Eras tú la esperanza   de una ruleta roja
 girando para   mí, camino de mi dicha :
Paseo  del  Salón de una Granada  fria
de una Granada nuestra, abuelo,
vestida de galleta
¡Ah!, vestida  de galleta rosada .

 
Hoy han hundido tu casa solariega
y sus columnas viejas cayeron hacia el sol.

 
Eras tú entonces papel  de pajarita
doblada en mil esquinas  sobre espuma de mar;
Eras un almendral de febrero florido
pétalos dibujados  sobre tierra marrón.
Jardines todos de las  tierras del Temple .

 
Eras , sereno ,el eco de  Azorín ,
 domador de Madrid. en pausas cadenciosas.
Madrid lentamente leido en un  Austral humilde,
 Austral manoseado, amigo …,
 señalado de ti .

Y sin embargo , abuelo, han hundido tu casa
tu casa la de Loja…, la de la calle Real.

 
Eras calor y Patria en la voz poderosa
 de una arenga de  Prim:
 

n Vosotros podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras … ,

pero no podéis abandonar esta bandera  porque  es de la Patria

 

Y volábamos juntos hacia la muerte cierta
y acurrucabas a España en tu regazo :
pobre , arrugada, perdida en Anual,
 en batallas ganadas por mis ojos de niño.

 

Y  Alarcón cabalgando en mulas enjaezadas,
como un amigo cierto  que me contaba cuentos
en Alpujarras floridas y lejanas. 

Y te fuiste a morir sobre una mula torda
para llegar al cielo de tu Sierra mojada  :
 salpicada de grises como la nube cierta
salpicada en  tormenta de Periquetes todos.

 
Y me dejaste , abuelo ,  con una tarjeta festonada de negro:


- luto

- “ donde quiera que esté  no te olvidaré nunca”

 
luto oscuro, permanente, luto negro, zaino, dolorido.
Luto de los dos : el tuyo y el mío
Luto insoportable y permanente; luto  de muerto compartido.
 

Y nos cogimos de la mano para la eternidad.
Y jugamos a vernos en casas  blancas nuevas
encaladas y nuevas en huertos  de cristal.
Encaladas hasta  el caballete, abuelo.
Encaladas hasta el tronco del nogal,
hasta el brocal del pozo,
hasta la maceta de  geranios violáceos.

 
Pero tu casa , abuelo, se quedó enmudecida
y su portal  de piedra se murió en un jazmín.
Y me dejaste solo cocinando gazpachos,
fumando de tu  caldo de gallina.

 

Pero aquel dia   era como un  papel rosado
un papel rosado de atardecer último de invierno,
como un atardecer de miércoles de ceniza,
Como un año bisiesto sin febrero,
y nos quedamos  solos
solos tú y yo, dormidos en nuestra soledad.

 

Aquel  23 de febrero  hundieron nuestra casa, abuelo.
Definitivamente hundida, definitivamente muerta.
Que se murió Rosario en el mes de febrero, 

 

 

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