lunes, 5 de septiembre de 2016

ESPANTAR TU AUSENCIA

Voy besando tu boca para espantar tu ausencia; La siento aquí, agarrada a mi lengua, retorciendo mi aliento y matando mi alma. Muerte, si, de los surcos de antaño que sembré de jazmines para endulzar la noche. Muerte de la niñez, del adulto que fui y del viejo que anhelo; muerte tuya, muerte de olvido y de silencio.
Alargo mi recuerdo para verte dormida, para ansiar tus caderas y visitar tu pecho; lo alargo hasta el ayer, hasta abril,  hasta la Navidad en que nació tu ausencia. Y tu figura así, inalcanzable, sola, paseando horizontes donde la luna muere, volverá a recaer sobre las canas secas de mi barba adherida. Luna de miel que sube por tu calle, estrechos pasos, piernas que no sostienen, y el corazón de anoche que volvió a detenerse.  

Ah, lejanía; Ah, insensatez… D. Inmanuel Kant bailando en el tejado y asiendo con su capa el humo de la suerte. Voy besando tu boca para espantar tu ausencia y que una tenue ráfaga de vida me ilumine. Voy así, como los ríos, girando en la marisma para llegar al mar. 

3 comentarios:

  1. No he vivido nada de eso...pero al leerte, me imagino que en un sueño lejano llegó a mí tu escrito y esas palabras se hicieron realidad....
    Gracias

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