Voy besando tu boca para espantar tu ausencia; La siento
aquí, agarrada a mi lengua, retorciendo mi aliento y matando mi alma. Muerte,
si, de los surcos de antaño que sembré de jazmines para endulzar la noche.
Muerte de la niñez, del adulto que fui y del viejo que anhelo; muerte tuya,
muerte de olvido y de silencio.
Alargo mi recuerdo para verte dormida, para ansiar tus
caderas y visitar tu pecho; lo alargo hasta el ayer, hasta abril, hasta la Navidad en que nació tu ausencia. Y
tu figura así, inalcanzable, sola, paseando horizontes donde la luna muere,
volverá a recaer sobre las canas secas de mi barba adherida. Luna de miel que
sube por tu calle, estrechos pasos, piernas que no sostienen, y el corazón de
anoche que volvió a detenerse.
Ah, lejanía; Ah, insensatez… D. Inmanuel Kant bailando en el
tejado y asiendo con su capa el humo de la suerte. Voy besando tu boca para
espantar tu ausencia y que una tenue ráfaga de vida me ilumine. Voy así, como
los ríos, girando en la marisma para llegar al mar.
No he vivido nada de eso...pero al leerte, me imagino que en un sueño lejano llegó a mí tu escrito y esas palabras se hicieron realidad....
ResponderEliminarGracias
El tiempo no es más que una ficción del alma
EliminarElizabeth soy yo:
EliminarIsabel, la murciana